martes, 16 de septiembre de 2014

APRENDIZAJE AUTONOMO

APRENDIZAJE AUTÓNOMO

Ayudar al estudiante a que entienda dónde ubica el locus de control de sus acciones contribuye a su autoconocimiento, esto es muy importante para la autorregulación. En la medida en que alcance una mayor internalidad (mayor asunción del locus de control interno) será más autónomo y productivo (Buron, 1997), (Acosta, 1998).


El aprendizaje autónomo desde la libertad, la reflexión y la autoevaluación; principios de calidad.
Los nuevos retos de enseñanza y aprendizaje vuelven al contexto histórico del nacimiento de la filosofía; devolviendo las páginas del infinito libro de la historia de la humanidad al año 582- 500 a. C en Grecia  nos encontramos con el primer fundamento del aprendizaje autónomo cuando filósofos como  Sócrates, Aristóteles, Platón, Heráclito, Anaxímenes ante el asombro de la vida cotidiana emprenden la conquista del conocimiento para explicar el porqué de las cosas tangibles e intangibles.
Fijar la mirada en este punto de la historia es volver a dar vida al aprendizaje autónomo por las siguientes razones: libertad para acceder al conocimiento, reflexión  crítica de su hacer  y autoevaluación responsable. Desde estas tres perspectivas el aprendizaje autónomo concede al estudiante la capacidad de asombro frente a lo cotidiano.
Un aprendizaje autónomo enmarcado en la perspectiva de la libertad  conlleva a que el estudiante priorice conocimientos que le son viables y aptos en su contexto; es decir, desde el punto de vista de la libertad cada ser elige lo más valioso, lo pertinente y lo apropiado para ser aplicado y dar respuesta a los diferentes problemas que el hombre enfrenta desde su trabajo y opción vocacional; quiero decir, los problemas de la vida cotidiana del psicólogo, no son los problemas cotidianos que tiene el pedagogo. Mientras el uno profundiza en su libertad en los conocimientos que le ayudan a crecer profesionalmente, de igual manera  lo hace el docente para enfrentar los desafíos de su diario vivir en la práctica. En la libertad es posible hacer una planeación exhaustiva de lo que se quiere aprender para alcanzar mejores resultados.
Si la libertad es el primer eslabón para alcanzar el aprendizaje autónomo, llega el segundo momento, en el cual el estudiante inicia la autorreflexión sobre la importancia del mismo, es decir, todo conocimiento es viable, pero no todo conocimiento es pertinente, exige ser seleccionado. Al realizar este proceso mental se lleva a cabo la reflexión crítica del hacer, por consiguiente, en una reflexión del hacer –aprender aprendiendo- se producen nuevas miradas, asaltan dudas y hay noches oscuras  que no permiten encontrar un horizonte claro generándose  así el proceso dinámico del aprendizaje; al respecto  Anijovich R, Malbergier M & Sigal C. (2004) sostienen  “la reflexión es un recurso para transformar la experiencia en aprendizaje”.  En el momento de la reflexión del hacer se ejecuta lo planeado de manera responsable.
La libertad abre las puertas a la autonomía en el aprendizaje, la reflexión le permite interiorizar y la autoevaluación responsable conlleva a realizar una evaluación pertinente sobre lo aprendido y realizado. En este sentido, es el instante en  el cual  hay la interpelación de lo que se aprendió, del cómo se aprendió y el para qué se aprendió, pues llega el momento de poner en juego la identidad y compromiso del estudiante o profesional frente a sus deberes. De esta premisa se deriva que para formar al ser humano competente en los desafíos del mundo contemporáneo es necesario que la responsabilidad  unida a la autoevaluación sean las virtudes fundamentales del ser humano encargadas de transformar el contexto económico, político, cultural y religioso de nuestra sociedad, por ello,  en la actualidad  el gran desafío  educativo es formar  hombres  y mujeres autónomos que toman decisiones  de manera responsable. De Zubiria Julian 2006.
En la unidad de la libertad, la reflexión y autoevaluación  el aprendizaje autónomo es el insumo esencial para alcanzar el cooperativismo;  pues desde un aprendizaje autónomo libre, reflexionado y autoevaluado el asombró es motivo de encuentro con otras experiencias de aprendizaje y precursor del diálogo, la discusión, la puesta en común de descubrimientos, la evidencia de nuevos problemas y la búsqueda concertada de posibles soluciones que a su vez se convierten en el principio de  un nuevo ciclo de aprendizaje.

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