APRENDIZAJE AUTÓNOMO
Ayudar al
estudiante a que entienda dónde ubica el locus de control de sus acciones
contribuye a su autoconocimiento, esto es muy importante para la
autorregulación. En la medida en que alcance una mayor internalidad (mayor
asunción del locus de control interno) será más autónomo y productivo (Buron,
1997), (Acosta, 1998).
El aprendizaje autónomo desde la
libertad, la reflexión y la autoevaluación; principios de calidad.
Los
nuevos retos de enseñanza y aprendizaje vuelven al contexto histórico del
nacimiento de la filosofía; devolviendo las páginas del infinito libro de la
historia de la humanidad al año 582- 500 a. C en Grecia nos encontramos con el primer fundamento del
aprendizaje autónomo cuando filósofos como
Sócrates, Aristóteles, Platón, Heráclito, Anaxímenes ante el asombro de
la vida cotidiana emprenden la conquista del conocimiento para explicar el
porqué de las cosas tangibles e intangibles.
Fijar
la mirada en este punto de la historia es volver a dar vida al aprendizaje
autónomo por las siguientes razones: libertad para acceder al conocimiento,
reflexión crítica de su hacer y autoevaluación responsable. Desde estas
tres perspectivas el aprendizaje autónomo concede al estudiante la capacidad de
asombro frente a lo cotidiano.
Un
aprendizaje autónomo enmarcado en la perspectiva de la libertad conlleva a que el estudiante priorice
conocimientos que le son viables y aptos en su contexto; es decir, desde el
punto de vista de la libertad cada ser elige lo más valioso, lo pertinente y lo
apropiado para ser aplicado y dar respuesta a los diferentes problemas que el
hombre enfrenta desde su trabajo y opción vocacional; quiero decir, los
problemas de la vida cotidiana del psicólogo, no son los problemas cotidianos
que tiene el pedagogo. Mientras el uno profundiza en su libertad en los
conocimientos que le ayudan a crecer profesionalmente, de igual manera lo hace el docente para enfrentar los
desafíos de su diario vivir en la práctica. En la libertad es posible hacer una
planeación exhaustiva de lo que se quiere aprender para alcanzar mejores
resultados.
Si
la libertad es el primer eslabón para alcanzar el aprendizaje autónomo, llega
el segundo momento, en el cual el estudiante inicia la autorreflexión sobre la
importancia del mismo, es decir, todo conocimiento es viable, pero no todo
conocimiento es pertinente, exige ser seleccionado. Al realizar este proceso
mental se lleva a cabo la reflexión crítica del hacer, por consiguiente, en una
reflexión del hacer –aprender aprendiendo- se producen nuevas miradas, asaltan
dudas y hay noches oscuras que no
permiten encontrar un horizonte claro generándose así el proceso dinámico del aprendizaje; al
respecto Anijovich R, Malbergier M &
Sigal C. (2004) sostienen “la reflexión
es un recurso para transformar la experiencia en aprendizaje”. En el momento de la reflexión del hacer se
ejecuta lo planeado de manera responsable.
La
libertad abre las puertas a la autonomía en el aprendizaje, la reflexión le
permite interiorizar y la autoevaluación responsable conlleva a realizar una
evaluación pertinente sobre lo aprendido y realizado. En este sentido, es el instante
en el cual hay la interpelación de lo que se aprendió,
del cómo se aprendió y el para qué se aprendió, pues llega el momento de poner
en juego la identidad y compromiso del estudiante o profesional frente a sus deberes.
De esta premisa se deriva que para formar al ser humano competente en los
desafíos del mundo contemporáneo es necesario que la responsabilidad unida a la autoevaluación sean las virtudes
fundamentales del ser humano encargadas de transformar el contexto económico,
político, cultural y religioso de nuestra sociedad, por ello, en la actualidad el gran desafío educativo es formar hombres
y mujeres autónomos que toman decisiones
de manera responsable. De Zubiria Julian 2006.
En
la unidad de la libertad, la reflexión y autoevaluación el aprendizaje autónomo es el insumo esencial
para alcanzar el cooperativismo; pues
desde un aprendizaje autónomo libre, reflexionado y autoevaluado el asombró es
motivo de encuentro con otras experiencias de aprendizaje y precursor del
diálogo, la discusión, la puesta en común de descubrimientos, la evidencia de
nuevos problemas y la búsqueda concertada de posibles soluciones que a su vez
se convierten en el principio de un
nuevo ciclo de aprendizaje.
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