SER MAESTRO UNA VOCACION O UNA PROFESION
“Mientras enseño continuo buscando,
indagando. Enseño porque busco, porque indagué, porque indago y me indago.
Investigo para comprobar, comprobando intervengo, interviniendo educo y me
educo. Investigo para conocer lo que aún no conozco y comunicar y anunciar la
novedad” Pulo Freire 2004
El
camino para alcanzar la paz y la equidad en un país que lucha por ser cada día
mejor es la Educación y por ende solo es posible organizar, acomodar o trazar
nuevos senderos cuando el profesor sienta que es maestro, cuando el docente
descubra que el coraje de la profesión está en ser maestro y ser maestro es
sentir la necesidad del infante en medio de las necesidades de nuestra sufrida
patria por los avatares de algunos ignorantes que un día tomaron el poder para
buscar sus propios beneficios.
Al
encontrarnos en este marco contextual se hace indispensable ir al encuentro de
la realidad de nuestros maestros, sentir
con ellos las necesidades del estudiante
y fijar la mirada en el horizonte para rehacer el camino que un día ellos
emprendieron y se lo dejó atrás, para tomar el agua de vida que refresca
las horas más caóticas presentes en la vida de un maestro. En muchas ocasiones
las múltiples complejidades que se presentan en los recintos de clase generan
la rutina y la zona de confort que propician en el estudiante el desinterés y desconfianza
en el estudio.
Por
ello sobre la mochila de cada tutor debe
ir el amor por la vocación, por ende es necesario tener un discernimiento pleno
de nuestra vocación para contagiar a los demás de este espíritu, si no se tiene
esta gran herramienta de nada sirve ir a las escuelas y trabajar con los
docentes. Ser maestros es dar inicio a un proceso que se consolida en el día a
día mañana, es entretejer juntos la esperanza de una Colombia educada y en Paz
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| Tomado de: https://infoes.examtime.com/files/2013/10/competencias-del-docente-moderno-ExamTime.jpg |
A
partir de lo anterior se nos presenta un gran interrogante ¿Cómo lograrlo?
Mauricio Duque nos propondrá al respecto los 10 pilares que se convierten en
los sorbos de agua fresca en la conquista de esta gran meta que juntos nos
hemos propuesto, de ellos hago énfasis en los cuatro primeros. No podemos
lograr esta meta si sobre el mural de la contemplación no está el estudiante
que nos pide ser tenido en cuenta. Una vez que el estudiante es nuestro
compañero, él es la razón de ser de nuestra convicción y podremos hacer que nuestros recintos del
saber se conviertan en la aventura por el conocimiento, porque el guía quiere
aprender con sus pupilos, el uno y el otro buscan fomentar cambios, marcar la
diferencia, tanto sujeto y objeto
promueven la apertura del verdadero sentido de la educación.
Cuando
el docente y el estudiante son aliados en el recinto del saber hay grandes
convicciones para ir al encuentro del CDC, porque en la medida en que se
compromete con los pares se genera esta nueva necesidad de llegar con
conocimientos pertinentes a los hombres del mañana. Por consiguiente el
educador que ha puesto sus ojos en el estudiante y se propone ser el maestro
que transforma la educación busca un
camino para alcanzar mejores resultados y la manera para hacer evidentes éstos son
las secuencias didácticas las cuales se
convierten en un buen insumo para dar
transversalidad al conocimiento interdisciplinario y transdiciplinario; pero a su vez, en los E.E multigrados se hace
necesario articular las secuencias didácticas y la malla curricular.
La
aplicación de las secuencias didácticas permiten al educador trazar una meta,
agrupar conocimientos, investigar en el aula y a su vez el estudiante en
términos de Olarte, Gaona & Bayona 2013 tiene “la oportunidad de expresarse en sus propias
palabras, de escribir sus propias opiniones, hipótesis y conclusiones, a través
de un proceso colaborativo y libre que les aumente la confianza en sí mismos y
su autonomía como aprendices”.
Al
realizar el ejercicio de una planificación consciente y profesional, los
estudiantes son parte del diario vivir como educador, el salón es el recinto
del saber, los contenidos son pertinentes; por tanto llega el momento de
evaluarnos, consignar los alcances percibidos, cultivar las fortalezas y
restablecer las debilidades. En la evaluación
se descubre las habilidades que se posee como docente para ponerlas en
función del estudiante.
Para
el logro de este objetivo es de vital importancia que nuestros docentes tengan
sus jornadas pedagógicas para consolidar las secuencias didácticas, unificar
criterios con el fin de no fragmentar los conocimientos. Mientras no exista
estos espacios no es posible fomentar la calidad educativa porque nuestra
realidad contextual tiene niñ@s y jóvenes que perdieron las normas, buscan
autonomía de acuerdo a su parecer y no se dejan acompañar. Actitud bastante
desgastante para el docente de hoy y
quizá el tropiezo para ser maestros en plenitud.
Alcanzados
estos puntos de vista el docente se
sentirá plenamente convencido de su
identidad profesional, se gozará su quehacer educativo y sentirá que el
aprendizaje es una continua búsqueda del CDC.
Para
llegar a esta identidad en nuestra nuestro contexto se hace necesario brindar
acogida a los docentes que buscan llegar a ser maestros, generar estímulos, entre otros. Al respecto
Duque Mauricio (s/f) manifiesta
“desde
esta perspectiva, es fundamental promover un proceso de profesionalización de
la labor docente reconociéndola como tal y esperando del docente un
comportamiento como tal, que debe traer como consecuencia, y no como punto de
partida, un aumento en la compensación que recibe de la sociedad en múltiples
dimensiones, incluida la salarial”.
Por otra parte es necesario tener la claridad
pertinente de nuestro papel como tutores, pues nuestra tarea es acompañar las
prácticas de enseñanza, fortalecer la vocación docente y por tanto cada uno de nosotros los tutores nos convertimos en los compañeros de
camino que les brindamos apoyo y acogida, de ahí que se necesita ser siervo antes que
verdugo. Méndez, Tesoro y Tirantini
2006 en su obra el Rol del
Tutor del magisterio Rio de la Plata
Argentina manifiestan que el rol del
docente tutor radica en:
·
Abrirse al diálogo.
·
Escuchar y hacerse escuchar.
·
Insertarse, como una figura central, en la
dinámica de un centro educativo.
·
Saber trabajar en equipo, reconociendo que
uno no lo puede saber todo, y que un tercero va a aportar una mirada diferente
a lo que para uno ya no tiene otra alternativa.
·
Tener una mirada de conjunto sobre las
distintas realidades que analizará y, con esa mirada, poder intervenir de
manera integral y orgánica.
·
Generar simpatía entre sus alumnos sin
abandonar sus funciones de educador.
·
Ser discreto y saber manejar la información
que recibe con el fin único de ayudar y promover a sus alumnos.
·
Adherir a los valores y principios que el
colegio propone sin confundir, en su mensaje, los criterios personales.
En definitiva para lograr alcances
significativos en pro de la calidad educativa colombiana es pertinente seguir
contextualizando los procesos educativos, porque somos una nación heterogénea
en donde el afrocolombiano, el indígena y el mestizo tenemos diferentes puntos
de vista sobre el sentido último de la educación. A esto debe sumarse también
el fenómeno del desplazamiento, los problemas sociales que vive nuestra
sociedad en los barrios marginados y en las selvas de nuestro país y añorando
esperanza está la educación en la población reinsertada sin dejar de lado los
educandos con necesidades educativa especiales.

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